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El juicio de Posada en Panamá: Concluso para sentencia

El juicio de Posada en Panamá: Concluso para sentencia Jean Guy Allard
2004-03-17



(Luis Posada Carriles en la foto)


Durante toda la hora que le estaba asignada para replicar al Fiscal Arquímedes Sáez quien había hablado de forma magistral el día anterior, y a los abogados querellantes, Cruz dio el espectáculo bastante lamentable de una presentación improvisada, entrecortada por una tos persistente, que provocó a Guillermo Novo Sampoll, cliente suyo y cómplice de Posada, un sueño aparentemente irresistible.



— Ando un poquito mal, Señor Juez, dijo el abogado, más bien conocido por sus lazos con los carteles colombianos que por sus talentos oratorios.

En vez de atacar al expediente de la Fiscalía y tratar de debilitar el conjunto de evidencias reunidas contra sus clientes en tres años de investigaciones, Cruz se consagró a pretender que el propio juicio carece de validez. El abogado cuyos honorarios son pagados por la mafia terrorista de Miami, citó con una cierta confusión, frente a un juez imperturbable, varios fragmentos de textos de ley y de decisiones judiciales cuyas copias el magistrado se negó a acoger, por disponer de un acceso directo a las versiones originales a través de la red Intranet del propio sistema judicial.

El abogado hasta citó una decisión del juez Enrique Paniza para luego confesar que la misma fue revocada por la Corte Suprema de Justicia. El juez Paniza presidió el caso Posada hasta que el propio Cruz lo forzó a renunciar a fuerza de acusaciones e insultos.



LA FIRMA DE BILL CLINTON
La única referencia a las pruebas hecha por Cruz fue sobre el testimonio de un cierto Chanito Solís quien atendió al chofer José Hurtado cuando este lleva el Misubishi rojo que maneja al “auto-baño” al fin de lavarlo.

Según Cruz, Solis afirmó entonces no haber visto al maletín de explosivos del delito, contradiciendo a Hurtado quien dijo tenerlo entonces en su poder. Para Cruz, este testimonio del lavador de carros es suficiente para demostrar que Hurtado miente y que la prueba del Ministerio Publico no es creíble.

“La única persona que sitúa los explosivos en el carro (de Posada) es Hurtado”, sostuvo el letrado.

De repente, en el medio de una frase, Cruz solicitó ver a este maletín. El juez le recordó entonces que se había acordado ante los procedimientos, de un común acuerdo, que las evidencias, entre las cuales varios kilo de explosivos militares, no serian traídos al Tribunal Marítimo por toda una serie de razones prácticas.

Ironizó sobre este maletín, alegando que fue “plantado” por agentes cubanos que los habían traído a Panamá por avión al aeropuerto capitalino de Tocumen en el medio de los preparativos de la Cumbre Iberoamericana.

Al describirla indicó que llevaba una etiqueta publicitaria de los Marlins de Miami y otra del Miami Herald: “Lo único que le hacía falta era la firma de Bill Clinton”, se burló.

En otro momento, de manera bastante incomprensible, Cruz se preguntó a voz alta si el ejemplar del Código Penal que estaba citando era una versión actualizada.

Periodistas testigos de la escena comentaron luego, fuera de la audiencia, que el caso más conocido que defendió Cruz en los últimos años es el del capo colombiano de la droga José Castrillón Henao, quien terminó deportado a los Estados Unidos donde sigue encarcelado.



“¿DONDE ESTÁN LAS EXPLICACIONES?”

Cruz había sido precedido, por el abogado querellante Silvio Guerra, quien interrogó sobre ciertos métodos de Cruz: “No puedo entender la defensa quien, habiendo pedido peritos químicos en el juicio, los desestimó luego”.

“Donde están las explicaciones plausibles que reclama la ley para absolver un acusado”, se preguntó señalando la amplitud de la prueba presentada por lña Fiscalía.

Puso fuertemente en duda la ‘inocencia’ pretendida del imputado José Hurtado, el chofer designado por Cesar Matamorros para manejar el carro de Posada: “No puede Hurtado pretender que no sabía de la confabulación”, indicó, refiriéndose a las declaraciones del acusado, quien pretendió haber acompañado a Posada sin tener idea del carácter criminal de su estancia en Panamá.

“¡Estamos grandecitos!”, se exclamó señalando la imposibilidad de creer a Hurtado quien va a buscar a los conspiradores y su maletín ‘explosivo’ en la frontera de Costa Rica, maneja el carro que transporta los explosivos hasta Panamá y, dándose cuenta de la presencia policíaca en el hotel Coral Suites, huye con el carro y va a enterrar el bulto de C-4 en Tocumen... para luego pretender que no sabía que se encontraba involucrado en una conspiración criminal.

“¡ALGO QUE LE COSTÓ LA CABEZA A AZNAR!”

“¡Hoy estamos juzgando lo que el mundo no quiere! Algo que le costó la cabeza a Aznar en España y que le costara a otros la pena de muerte”.

Se juzga la jurisdicción y la soberanía del Estado panameño, dijo más tarde al reclamar “la más ejemplar sentencia que espera el mundo civilizado”, recordando además los “200 metros de destrucción total por la onda expansiva” que hubiese provocado el atentado proyectado por Posada y sus sicarios.

Por otro lado, el abogado Julio Berrios comentó por la tarde las amenazas que profirió en su contra el lunes, al salir de la audiencia (esta libre bajo fianza), al acercarse al abogado en el parqueo del edificio del tribunal.

“Me dijo ahí, airado, que tenia gente que lo seguían en este país. ¡Mil personas!”, contó el letrado. “Hizo algo que los retrata de lo que son: delincuentes internacionales”, comentó.

En su alegato ante el tribunal, Berrios subrayó como la intención real de los terroristas, al preparar su atentado, era doble: “Acabar con la dirección cubana y eliminar la izquierda de Panamá”.

“Panamá hubiera llorado no cientos de muertos como en España, sino las miles de victimas que hubiera provocado esa enorme cantidad de explosivos”.

Designo como culpable de la siniestra conspiración “no sólo los seis que hay aquí pero los que se quedaron afuera, en Miami, en El Salvador y en otras partes y que les prestaron apoyo”.

Acerca de la supuesta deserción de un alto oficial de la inteligencia cubana, preguntó porque era entonces que dos de los conjurados viajaron a Panamá en agosto, tres meses antes de los acontecimientos, un momento anterior al donde sitúan el escenario de su supuesto proyecto.

Varios individuos vinculados al terrorismo miamense se encontraron de nuevo entre las personas presentes en la sala de audiencia, entre otros varios individuos identificados a Nazario Sargen de Alpha 66, Luis Zúñiga Rey y Ninoska Pérez-Castellon, del Cuban Liberty Council, y Ramón Saúl Sánchez, el ex sicario de Omega 7 y cabecilla del ‘Movimiento Democracia’, todas organizaciones que alientan, financian y sostienen actividades terroristas desde su santuario de la Florida del Sur.

Esa ronda de alegatos puso fin, al final de la tarde, de ayer a este juicio. El juez Hoo Justiniani tiene ahora treinta días para anunciar su veredicto y, en caso de que sea reconocida la culpabilidad de los imputados, sus sentencias.
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